Port del Comte con raquetas
Sencilla excursión, ideal para iniciarse en el mundo de las raquetas de nieve, que nos lleva a las cotas más altas de Port de Comte para disfrutar de la espléndida vista que esta sierra ofrece en medio del Prepirineo catalán: desde la Serra del Cadí y el Pedraforca hasta Rasos de Peguera, entre otros.
Impresionante ruta circular de alta montaña, sólo apta para los más entrenados y aventureros, con la que coronaremos dos de los picos más conocidos del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido: el salvaje Pico de Añisclo o Soum de Rammond y Monte Perdido, su cima más alta. Subiremos de manera directísima hacia la Punta de las Escaleras, sin pasar siquiera por Góriz y acabando el ascenso al Pico de Añisclo por su poco transitada e inclinada canal NO. Pasaremos luego a Monte Perdido a través de su homónimo cuello, por un camino poco frecuentado y con escasos hitos. Bajada por la ruta normal de Monte Perdido. Grandiosas panorámicas en las dos cimas.
Ruta circular, que tiene su origen cerca del pintoresco pueblo de Pals y que alcanza una modesta cima pero de amplísima perspectiva sobre el Baix Empordà, abarcando desde el Massís del Montgrí hasta Les Gavarres.
Sencilla y corta excursión, tanto por orientación como por dificultad física, a un conocido rincón de alta montaña de la Cerdanya, que da acceso a las ascensiones al Perafita y Monturull. Vale la pena acercarse como mínimo a los accesibles Estanys de la Pera y a su refugio. Disfrutaremos de agua en abundancia en casi todo el recorrido.
Bucólica ruta, de gran valor estético, entre las poblaciones de Llançà y Colera. Camino muy indicado y en la mayoría de tramos sin desniveles destacables, pasando por espléndidas playas y por las interesantes poblaciones ampurdanesas de Llançà y de Colera.
Sencillísima ruta que parte de La Llagosta y pasa junto al Castell de Can Taió, un castillo construído para Miquel Gomis i Güell en 1929, copiando diferentes elementos arquitectónicos relevantes, como el monasterio de Poblet o las murallas de Carcassone. Transitaremos junto a Torreferrusa, donde se recuperan diferentes especies de rapaces y finalmente llegaremos a Santiga, lugar donde se hallaron numerosos restos de asentamientos desde la época del Neolítico y donde actualmente hay una ermita, Santa Maria de Santiga, con influencias de diversas épocas.
Ruta circular que no presenta grandes dificultades y que parte del pueblo de Vidrà. Nos conducirá a Bellmunt, cima con hermosas vistas y un santuario que la corona. Desde aquí tomaremos un camino para descender hasta el bucólico salt del Molí del Salt, una cascada única en la zona, para retornar de nuevo al pueblo de Vidrà.